Mira que es desagradable catalogar a la gente dentro de etiquetas. Las que menos me agradan son las que me ponen a mí. Lógico. Solidaria, alternativa y ecologista.
Lo malo de las etiquetas es que entras a formar parte de un grupo de gente: los ecologistas, los solidarios, los alternativos y todo lo que alguno diga o haga se puede utilizar en contra del resto. Normalmente las cosas negativas, claro, que se extienden por el resto de los etiquetados como una peste. Todos estamos llenos de contradicciones y por tanto es difícil que cualquiera al que alguna vez hayan etiquetado, no se salga del redil.
Si me llaman ecologista es porque pretendo general los menos residuos posibles, porque con parte de mi basura hago compost, porque trato de evitar utilizar demasiadas bolsas de plástico... En realidad para mí es una cuestión de higiene. Si tratara de formar un ecosistema en mi casa, donde nada pudiera salir de mi jardín, habría un montón de plásticos, metales y vídrios que se almacenarían sin remedio. No sé qué hacer con ellos. Los restos orgánicos se descomponen y pasan a la tierra otra vez donde servirán de alimento a las plantas, la madera, papeles y cartones pueden arder y con ello convertirse en ceniza, que también acaba en la tierra... ¿pero qué pasa con el resto? El hecho de tirarlo a la basura simplemente lo aleja de mí, pero no desaparece. Por eso es una cuestión de higiene.
Si me llaman solidaria y alternativa es porque soy partidaria de otra forma de vida. Creo que es posible que el mundo funcionara mejor de otra manera. Todavía no he averiguado cómo hacer una gran contribución en este sentido, pero sigo pretendiendo cambiarlo aun con pequeñas cosas. Y es difícil porque creo que para que el mundo funcionara de otra manera los cambios que se necesitan son grandes, son estructurales.
Pero no soy nada de eso. Por supuesto que tengo mis contradicciones: bebo coca-cola, soy una consumista, hago la compra donde me resulta más cómodo y consumo toda la electricidad que "necesito" para todos los cachibaches que me gusta tener. Y son muchos.
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miércoles, 21 de febrero de 2007
martes, 20 de febrero de 2007
Lo básico: ¿por qué cajón de sastra?
Como la mayoría de los blogs, este blog está pensado para su autora. Pretende ser un sitio donde guardar notas e ideas, vamos, un cajón de sastre. Pero no soy la primera que hace un blog, y, claro, "cajondesastre", "cajon-desastre" y "cajon-de-sastre" están cogidos. Así que, siendo yo una fémina, me he decidido por "cajondesastra".
Lo que me gusta de "cajondesastre" es que es ambiguo. Es ambiguo cuando lo pronuncias y cuando lo pones en una dirección web, pero deja de serlo cuando lo escribes en un título.
Por cierto, no pretendo con este título sacar a la luz el debate sobre lo machista que es o deja de ser el lenguaje.
Lo que me gusta de "cajondesastre" es que es ambiguo. Es ambiguo cuando lo pronuncias y cuando lo pones en una dirección web, pero deja de serlo cuando lo escribes en un título.
Por cierto, no pretendo con este título sacar a la luz el debate sobre lo machista que es o deja de ser el lenguaje.
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